🗞️#12 AGENDA SEMANAL DE TRUMP
¿Qué nos espera esta semana?
En los eventos más importantes de esta semana:
Trump, Múnich y la nueva forma de “ordenar” el mundo
EE. UU. e India: comercio, poder… Y algo más que aranceles
Washington, China y Bitcoin: cuando la calma dura poco
1. Trump, Múnich y la nueva forma de “ordenar” el mundo
Si Davos fue el escaparate, Múnich es el banco de pruebas.
Entre el 13 y el 15 de febrero, la Conferencia de Seguridad de Múnich vuelve a reunir a lo más alto del poder militar, político y estratégico del planeta.
Y este año, como es de esperarse, no es una más.
¿A qué te refieres con esto, Carlos?
Pues, porque Trump llega con algo muy claro: no quiere arreglar el sistema internacional… Quiere reemplazarlo por partes.
Después de presentar la Board of Peace en Davos como una alternativa directa al multilateralismo clásico, Múnich se convierte en el lugar donde esa idea empieza a chocar (o a encajar) con la realidad.
Y para que te hagas una breve idea: aquí no se habla de declaraciones bonitas.
Aquí se habla de guerra, gasto militar, fronteras y poder real.
🧠 El contexto importa (y mucho)
La guerra en Ucrania entra en su cuarto año.
Europa discute cómo defenderse sin depender tanto de EE. UU.
Y Washington, bajo Trump, ya no disimula su mensaje:
Estados Unidos va a intervenir, sí… Pero bajo sus propias reglas.
Eso ya quedó claro el año pasado, cuando JD Vance reprendió públicamente a Europa en este mismo foro.
Y ahora vuelve reforzado por la nueva Estrategia de Seguridad Nacional: menos multilateralismo, más presión directa, más nacionalismo.
En ese marco, la Board of Peace no es solo una anécdota, es una pieza más del tablero.
🌍 De Davos a Múnich: el mismo mensaje, otro tono
En Davos, Trump habló de paz, reconstrucción y estabilidad.
En Múnich, el lenguaje es otro: seguridad, defensa, gasto, control.
Pero el fondo es el mismo.
La lógica que Trump empuja es clara:
Las instituciones tradicionales (ONU, OTAN, foros multilaterales) son lentas.
Los conflictos largos requieren decisión, dinero y mando claro.
Y quien pone el dinero… Pone las reglas.
Por eso no sorprende que, mientras en Múnich se discuten aumentos históricos del gasto en defensa (hasta el 5 % del PIB en la OTAN), también se refuerce la idea de crear estructuras paralelas, más pequeñas, más selectivas y más alineadas con EE. UU.
Exactamente el espíritu de la Board of Peace.
💰 Seguridad, poder… Y mercados
Múnich no solo mueve diplomacia. Mueve dinero.
Cada vez que este foro apunta a más gasto militar, los mercados toman nota:
Contratistas de defensa al alza.
Ajustes en divisas y bonos por percepción de riesgo.
Y, como suele pasar en eventos de tensión geopolítica, menos apetito por riesgo: presión sobre cripto, refugio en dólar y oro.
Es decir: la geopolítica ya no es solo política exterior, es una clara variable financiera.
2. EE. UU. e India: comercio, poder… Y algo más que aranceles
Entre tanto ruido geopolítico, el 6 de febrero pasó algo importante (y bastante más silencioso) desde la Casa Blanca.
Estados Unidos e India anunciaron un Acuerdo Interino de comercio recíproco.
Claro, no es todavía el gran tratado definitivo, pero marca dirección.
Y cuando Trump marca dirección, conviene prestar atención.
La idea es simple de explicar, aunque bastante potente en el fondo:
En pocas palabras, India baja aranceles a productos industriales y agrícolas estadounidenses, y EE. UU. abre (con condiciones) su mercado a sectores clave indios.
Soja, maíz, frutos secos, maquinaria… Entran mejor en India.
Textiles, genéricos, piezas aeronáuticas y tecnología india ganan acceso progresivo a EE. UU.
Todos ganan algo. Pero nadie regala nada.
🧠 Aquí lo interesante no es el acuerdo, es el momento
Este pacto no llega aislado. Llega justo cuando Washington está reordenando sus alianzas.
Mientras presiona a Europa en Múnich y cuestiona viejas instituciones multilaterales, Trump refuerza acuerdos bilaterales fuertes, uno a uno, país por país.
Y, por supuesto, India es clave en ese esquema:
Es contrapeso natural a China.
Tiene mercado interno enorme.
Y quiere escalar en tecnología, energía y manufactura avanzada.
Por eso el acuerdo va mucho más allá de agricultura o textiles.
Incluye algo que a Trump le importa especialmente: cadenas de suministro resilientes, minerales críticos, energía y tecnología dura.
Dicho simple: menos dependencia de terceros y más control sobre el flujo económico.
💰 Lectura de mercado (rápida y clara)
Este tipo de acuerdos suele tener efectos bastante previsibles:
Positivo para exportadores estadounidenses, sobre todo agrícolas e industriales.
Apoyo al dólar frente a la rupia india.
Beneficio a medio plazo para sectores tecnológicos si se consolida cooperación en data centers, GPUs y energía.
En cripto, el impacto directo es limitado.
Pero hay una derivada interesante:
Si India empieza a suavizar su postura histórica (bastante hostil) frente a la innovación digital y financiera, el cambio no sería inmediato, pero sí estructural.
Y claro, esto no se trata de un rally para mañana. Es una señal para más adelante.
3. Washington, China y Bitcoin: cuando la calma dura poco
La semana arrancó con un pequeño suspiro de alivio en Washington.
El 3 de febrero, Trump firmó un acuerdo de gasto que puso fin a un cierre parcial del gobierno que llevaba cuatro días.
Se reactivaron fondos para Defensa, Salud, Educación… Y, al menos por ahora, se evitó otro parón institucional.
Para los mercados tradicionales, esto suele traducirse en algo simple:
Menos ruido político es igual a menos nervios a corto plazo.
Pero esa calma fue, como ya muchos lo sabemos… Selectiva.
🧠 El contraste es clave
Mientras Wall Street respiraba un poco más tranquilo, el mercado cripto hacía exactamente lo contrario.
Bitcoin, que había sido uno de los grandes beneficiados del “Trump pro-cripto” (grupo de trabajo presidencial, veto a las CBDC, apoyo explícito a stablecoins) venía de marcar máximos históricos cerca de los 125.000 dólares a finales de 2025.
Y, sin embargo, en cuestión de días, perdió todas esas ganancias.
¿Uno de los tantos detonantes?
La nominación de Kevin Warsh como nuevo presidente de la Fed.
El mensaje implícito fue claro: menos liquidez, posible endurecimiento monetario, balance de la Fed más pequeño.
Para un mercado como el cripto, extremadamente sensible a liquidez y expectativas, eso fue suficiente para provocar una caída brusca hasta la zona de los 61.000 dólares.
Si te gusta la idea de profundizar en esta gráfica, haz click aquí.
💥 Menos política… Más macro
Ahora bien, aquí está la paradoja:
Trump reduce el riesgo político inmediato (evita el shutdown).
Pero aumenta la incertidumbre monetaria y financiera.
Y eso es justo lo que más pesa sobre Bitcoin ahora mismo.
No es regulación directa.
No es una prohibición.
Es algo más simple y más incómodo: menos dinero fácil.
Con menor liquidez, cualquier orden mueve más el precio.
Y por eso las caídas (y rebotes) son más violentos.
🌏 En paralelo… Una llamada a Pekín
Y como si el contraste no fuera suficiente, el 4 de febrero Trump habló por teléfono con Xi Jinping.
Según el propio Trump, la llamada fue “excelente”.
Buena química personal, tono constructivo y un anuncio muy concreto:
China aumentará de forma sustancial sus compras de soja estadounidense.
¿La traducción? “Menos” tensión comercial, al menos por ahora.
Eso suele tener un efecto claro:
Apoya a las bolsas.
Estabiliza monedas.
Reduce el uso de Bitcoin como “seguro” frente a shocks regulatorios chinos.
Es decir: menos miedo sistémico, menos narrativa defensiva para el cripto.
🧩 Ahora bien, el patrón final
Si unes todo:
Washington evita el caos político inmediato.
La Fed apunta a un entorno más duro.
China y EE. UU. bajan el tono comercial.
Y Bitcoin queda atrapado en medio.
No porque Trump haya dejado de apoyar las criptos.
Sino porque el mercado ahora mira más a la liquidez que a los discursos.
La política calma.
La macro manda.
Y ese es, probablemente, el mensaje más importante para cerrar esta semana.
Esta semana dejó algo claro: el mercado ya no se mueve solo por datos, sino por quién toma decisiones y bajo qué reglas.
De Múnich a India, de China a Washington, el patrón se repite: menos multilateralismo automático y más poder concentrado en acuerdos, liquidez y seguridad.
Eso redefine comercio, riesgo… Y también el comportamiento de activos como Bitcoin.
No es un entorno para reaccionar a cada titular, sino para entender qué movimientos cambian el tablero y cuáles solo hacen ruido.
Gracias por leer con cabeza fría y mirada larga.
Un abrazo, mi querido amigo cripto.
Nos leemos muy pronto nuevamente,
Carlos






Excelente la información como el gran trabajo de producción de estos informes